Biomole C y Revitalización

 

El envejecimiento está asociado al aumento de las enfermedades crónicas y degenerativas lo cual se relaciona a un creciente número de desórdenes cardiovasculares, arteriosclerosis, cataratas, cáncer, etc. Muchos de estos desordenes son la consecuencia del estrés oxidativo y del desequilibrio entre oxidantes y antioxidantes. Harman estableció en 1956 que el envejecimiento se debía a la acción oxidante de los radicales libres. Por tanto, los antioxidantes pueden administrarse para disminuir los efectos del envejecimiento en el organismo.

 

Algunas condiciones colocan a las personas en una situación antioxidante-deficiente como es el caso de la diabetes, los fumadores, la edad avanzada, el alto consumo de azúcares, en los cuales debemos estar atentos a la suplementación terapéutica.

 

Investigaciones sobre envejecimiento prematuro producido, o desordenes genéticos en modelos de estudio, demostró cómo la vitamina C actuaba mermando la actividad de los genes que favorecen el envejecimiento y estimulan los que están en relación con respuesta tisular a la lesión. Los investigadores concluyen: “Creemos que la vitamina C podría tener un impacto más positivo en los humanos, puesto que, a diferencia de los ratones y de otros animales, nosotros no producimos nuestra vitamina C”.

 

El papel protector de la vitamina C en la acción negativa de los factores del entorno (epigenética) sobre la expresión del ADN y la aparición de las enfermedades propias del envejecimiento ha cobrado interés en los últimos años. Esto nos lleva a la posibilidad de una modulación permanente de los factores que favorecen envejecer y deteriorarse, frente al envejecimiento en salud y la revitalización.